de CONDENA obra de teatro Se inicia no evocando sino invocando la presencia de Jean Genet con su cortometraje Un chant d’ amour, como un fantasma que agrieta los gestos fáciles, hiende las superficies y penetra el cuerpo del actor-oficiante. El oficiante, cuerpo-sujeto en un estado, De Condena, crea vínculos con la marginalidad, la sombra, la crueldad y el horror de un cuerpo homoerótico, que enrarecen el clima emocional para producir la manifestación política de la vulgaridad. Es todo un movimiento auscultado por el ojo de una cámara que va, tanto de la boca al miembro como del cuerpo a su centro. Materialización del enfermo en nuestro propio carácter, expulsando las materias muertas de las emociones donde se acogen los intrusos, las máscaras de Genet: El Ladrón y El Homosexual. Acto de provocación donde acoge la embriaguez dionisiaca. P retextos poéticos para que avenga lo minoritario que ya nos habita para estar por fuera de la perfección, y con ello, por ...